Con lupa en el Congreso

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Keiko es como uno

La identificación con la maldad

Publicado: 2016-05-26

Hay un hecho interesante en la subida de Keiko Fujimori en las encuestas: cuanto más se recuerda el pasado de su familia y de la dictadura de su padre y más se descubre de su entorno ligado a narcotráfico, lavado de dinero, etcétera, más crece en intención de voto. ¿Por qué? Evidentemente no se explica por la "ignorancia" de la gente ni por su "cinismo". Cuando los síntomas aparecen y el sujeto se hace consciente de ellos, lo inmediato no es una aceptación de los mismos sino una justificación normalizadora de estos. En otras palabras: cuando te muestran tus cagadas, tiendes a justificarlas.

Parece que cuanto más se muestra la cutra, las matanzas, los robos, las estafas, el odio a: mujeres, homosexuales, al medio ambiente, etc., más apoyo tiene Fujimori. Hay una suerte de autocomplacencia en la cual todos los males del fujimorismo son el espejo de los males sociales y al justificar aquellos se opera esa autocomplacencia. Con esto no digo que todos los que votan por Fujimori sean ladrones o asesinos, pero varios sí justifican las esterilizaciones forzadas o los asesinatos de Barrios Altos y la Cantuta porque "eran cosas necesarias". Esto es, votar por Fujimori es el modo de legitimar y tranquilizar los males personales por medio de los males "nacionales".

Si voto por el que mató gente inocente para acabar con los terrucos, entonces podré seguir justificando cuando aplico violencia; más o menos ese argumento -inconsciente- existe en el votante fujimorista.

Al enrostrarle todos los males del fujimorismo a Keiko es, en parte, hacerle un favor, pues se pone en marcha esta identificación autocomplaciente por la que el votante conservador de tendencia autoritaria se siente a gusto. Esto no quiere decir que ocultemos la verdad y el pasado, sino ser conscientes de lo que se acciona al hacerlo. El cómo se vuelve en el problema.

Por ello, el problema no es el fujimorismo en sí, sino el pueblo que hemos dejado tener: un pueblo que no tiene acceso a salud y educación dignas -por decir lo menos. Sin las posibilidades de desarrollo de la vida: cuerpo y mente, lo que nos queda es un pueblo que reproduce patologías y que al ver una representación enferma, se acerca a ella de modo natural. Sufrimos de un grave problema moral en el Perú.


Escrito por

Ricardo Milla

Filósofo, profesor, teórico social. A la izquierda, mi gato. Columnas de crítica social todos los martes.


Publicado en

Estado Crítico

Crítica social de una sociedad en estado crítico