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Apuntes rápidos sobre posmarxismo

La necesaria superación de la izquierda posmoderna

El marxismo no se limita, en ningún caso, a las formas de lucha posibles y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la aparición inevitable de formas de lucha nuevas, desconocidas de los militantes de un período dado, al cambiar la coyuntura social. El marxismo, en este sentido, aprende, si puede decirse así, de la práctica de las masas, lejos de pretender enseñar a las masas formas de lucha inventadas por "sistematizadores" de gabinete.

V. I. Lenin

Publicado: 2019-03-28

por Ricardo Milla

Investigador | Centre Georg Simmel – École des hautes études en sciences sociales

Hace dos días un contacto de una red social me preguntó "¿qué opinión te merece los posmarxistas?". Ante ello ensayé una respuesta corta y rápida que, sin mayor modificación, reproduzco a continuación a modo de apuntes:

Tengo un pequeño ensayo sobre posmarxismo, aparecido en Iconoclasia, una nueva revista sobre marxismo y ciencias sociales publicada por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es descriptivo y los trata con relativo cariño. Todavía no voy a la parte más crítica. Eso lo estoy elaborando en mi tesis doctoral. Primero debo hacer lo expositivo para hacer luego la crítica de la crítica.

Para comenzar, a groso modo, todos somos posmarxistas, en tanto nos ubicamos en la experiencia posterior al movimiento marxista, como comprensión teórica del pensamiento de Marx, al cual se le reserva la palabra marxiana, la cual también sería claramente marxista. Pero, claro, yo prefiero seguir considerándome marxista en tanto estudioso de la obra de Marx y asumiendo los principios del método crítico que este elaboró. Otra cosa distinta es ser comunista, que va más por el lado político y que implica más una praxis y un partido comunistas. A tanto no creo llegar. – Por eso me da risa cuando camaradas se quejan de que me autoproclamo marxista. Nada más idiota que esa gente, pues eso es como quejarse de quien se autoproclama einsteniano; esto es, son posturas científicas y/o filosóficas.

En segundo lugar, habría que aclarar que respecto al posmodernismo y la posmodernidad, en efecto, ha sido una moda desde los 70 que ha ido quebrándose luego de la crisis del 2008. Luego de esta, insistir en la relatividad de las verdades como estrategia para vencer a la verdad única violenta del capitalismo no da más. Volver a la fuerza del pensamiento, por ejemplo de Lenin o Mao, se vuelve más que necesario. En ese sentido, pierden Laclau, Mouffe y Vattimo, y más bien Zizek, Badiou o Renault salen vencedores, o sea los más leninistas. Incluso, el mismo Vattimo ha terminado inscribiéndose al Partido Comunista Italiano y hablando de la necesidad de un buen Lenin de nuestro tiempo.

La izquierda que hace suya las ideas posmodernas simplemente se quedó en los 90 o hace diez años atrás – y ha demostrado en la práctica y en sus efecto lo ineficaz que ello ha resultado ser. Incluso yo mismo las defendí hace diez años atrás justamente y ahora soy crítico de ello mismo. Al final, volvemos a Hegel y a la superación dialéctica.

Aunque, si nos ponemos radicalmente posmodernos, la posmodernidad como tal estaba destinada a fenecer para dar paso a algo nuevo que haga memoria de un pasado renovado. Quizá por eso Vattimo hace el llamado de un Lenin junto a Zizek y este junto a Badiou, a Mao. Al último, volver a Lenin y Mao será irónicamente el nuevo-viejo camino de la izquierda, uno que quisieron dejar por desear inventar la rueda y, que a todas luces, no les ha funcionado en los últimos 40 años.

Si de algún posmarxismo podemos – y debemos – desarrollar ahora, ese es uno leninista y maoísta. En realidad ya se viene llevando a cabo.


Escrito por

Ricardo Milla

Filósofo, profesor, teórico social. A la izquierda, mi gato. Columnas de crítica social todos los martes.


Publicado en

Estado Crítico

Crítica social de una sociedad en estado crítico